
Por otra parte, el autor también
escribe novelas esperpénticas; Tirano
Banderas (1926) y la trilogía El
ruedo ibérico (1927-1932); y poesía: La
pipa de Kif (1919)
Estas obras, pertenecientes al
esperpento, denuncian la sociedad dominada por lo absurdo y deforme, que dará
lugar a la animalización de los personajes, al empleo de contrastes, a la
deformación del lenguaje y de los personajes, etc.
Por lo tanto, esta obra teatral ya
no presenta la estilización, la visión nostálgica, el lirismo y el locus
amoenus de sus cuatro Sonatas, sino
un estilo deformado donde se recargan los rasgos grotescos y absurdos de la
realidad.