Bermejazo Platero de las cumbres
A cuya luz se espulga la canalla:
La ninfa Dafne, que se afufa y calla,
Si la quieres gozar, paga y no alumbres.
Si quieres ahorrar de pesadumbres,
Ojo del Cielo, trata de compralla:
En confites gastó Marte la malla,
Y la espada en pasteles y en azumbres.
Volvióse en bolsa Júpiter severo,
Levantóse las faldas la doncella
Por recogerle en lluvia de dinero.
Astucia fue de alguna Dueña Estrella,
Que de Estrella sin Dueña no lo infiero:
Febo, pues eres Sol, sírvete de ella.
Comentario Poema
Nos encontramos ante un soneto clásico de Francisco de Quevedo compuesto por dos cuartetos y dos tercetos.
El tema central de la composición es la parodia del mito clásico de Apolo y Dafne.
En cuanto a la estructura, el texto se divide en tres partes. En primer lugar, Quevedo introduce el tema que estamos tratando referido a Apolo y Dafne. A continuación, podemos apreciar una segunda parte, que englobaría la segunda y tercera estrofa; en ellas se describe la forma a través de la cual Apolo puede conseguir a Dafne. Para concluir, vemos una tercera parte constituida por el segundo terceto en el que el personaje de la dueña actúa de mediadora entre Apolo y Dafne.
A pesar de ello, hay críticos que piensan que el texto no presenta ninguna estructura, pues defienden la idea de que no hay una diferencia temática entre las estrofas.
En relación con la terminología empleada por Iser, a través de las estrategias que organizan el repertorio, podemos deducir que el texto comporta conocimientos previos referidos a textos precedentes y a un determinado contexto –sociocultural- necesarias para la producción de una situación, se realiza una actividad de construcción irrealizable sin la presencia del lector, que actualiza el significado textual en el proceso de lectura. En este sentido, cada texto contiene una serie de huecos o lugares de indeterminación, en los que el lector, a través de su repertorio puede alcanzar una completa interpretación del texto.
Antes de empezar con el análisis del poema, contábamos con unos conocimientos previos de las diferencias entre las estéticas renacentista y barroca, así como del cambio que se produjo.
Como hemos dicho anteriormente, el texto de Quevedo se vertebra en la parodia del mito clásico de Apolo y Dafne. En un principio, el texto se abre con un circunloquio ‘Bermejazo platero de las cumbres’ en este circunloquio se pueden observar dos huecos, o lugares de indeterminación que pueden dar lugar a diferentes interpretaciones: Bermejazo: aumentativo despectivo, que alude no sólo al color rubio del sol, sino también a Judas, «el peor de los hombres», que según la tradición tenía el pelo rubio rojizo («ni perro ni gato de aquel color», decía Quevedo aludiendo a los judíos y ladrones respectivamente); el otro elemento de este circunloquio es el adjetivo platero que alude al brillo del sol (*2).
En el segundo verso podemos ver a Dafne identificada con la figura de una canalla. En este sentido, la ninfa trata de desprenderse de todas las incomodidades proporcionadas por Apolo, esto se expresa con el verbo “expurgar” que posee connotaciones negativas. Así, Dafne –en el mito clásico- no es una canalla, sino una ninfa (semi-diosa) que no tiene que ser expurgada como una pulga (en un sentido peyorativo), sino que huye inmediatamente cuando ve la luz (Apolo). Por lo tanto, este verso muestra una imagen sórdida de una canalla situada por encima del dios Apolo. De esta manera se puede relacionar con la prostitución y el tema de la misoginia en Quevedo.
En el tercer verso percibimos una serie de isotopías fónicas (o aliteraciones) del fonema fricativo labiodental “f”, que refuerzan la idea de huida de Dafne y de su sofoco. A continuación, en los versos tres y cuatro, el autor emplea dos imperativos a través de los cuales incita a Apolo para que pague a Dafne, lo que confirma la posición de la ninfa como prostituta. Además, el hecho de que el poeta de órdenes a un dios puede considerarse irónico.
En los primeros dos versos de la segunda estrofa, el poeta repite la idea que acaba de exponer: “Si quieres
ahorrar de pesadumbres/ojo del cielo, trata de copralla,”. La metáfora aposicional que encontramos en este último verso (ojo de cielo) muestra la alta tasa de literariedad presente en el soneto; así, la incongruencia entre esta alta tasa de literariedad y la bajeza del tema resulta muy irónica.
A nuestro juicio, en este punto se produce la primera ruptura temática. Los dos últimos versos dejan de dirigirse como hasta ahora a Apolo y explica lo que otros dioses han hecho para conseguir a sus amantes.
En las dos últimas estrofas del cuarteto, hay tres palabras que no hay que entender literalmente: confites, pasteles y azumbres. Estos tres sustantivos son una imagen que simboliza el placer efímero. Asimismo, la imagen de espada alude al falo. Un personaje elevado (Marte) cambia la espada (falo) por dulces, azumbres (el placer efímero). Esto recuerda a una enfermedad de transmisión sexual muy común en la época: la sífilis.
En el primer terceto, el poeta nos da otro ejemplo de un dios que ha conseguido a una mujer a través del dinero. Esta vez Quevedo utiliza el mito de Júpiter y Dánae para ilustrar su idea de que hay que pagar o dar dinero a las mujeres si se quiere gozar de ellas. El encabalgamiento entre el segundo y el tercer verso del terceto parece enfatizar la facilidad con la que Júpiter, una vez que se ha convertido en una bolsa, puede entrar en las faldas levantadas de la doncella. Una vez más nos encontramos ante una versión distorsionada de un mito clásico: en el mito original, Júpiter consigue entrar en la torre donde el padre de Dánae la ha encerrado, por convertirse en lluvia dorada y así entrar por la ventana. No se trataba necesariamente de dinero, sólo de la astucia del rey de los dioses para conseguir lo que quería. Así las imágenes gráficas que el poeta evoca en estos versos, además de ser explícitamente sórdidas, nos parecen una verdadera deformación del mito original.
El segundo terceto tiene una alta tasa de literariedad. Primero, pensemos en el sentido figurado de estrella y en el sentido de dueña en el contexto de este poema. Como está escrito en las notas aclaratorias “estrella” conviene muy bien al campo semántico del cielo, de los dioses y del sol que tenemos en este soneto pero también se entiende en su acepción de «hado», «destino». “Dueña” tiene varios significados pero aquí es muy probable que se refiera a la mujer que se encarga de un burdel y de sus prostitutas. Por lo tanto, podemos traducir la última estrofa del poema así: ser astuta (es decir, hábil para engañar o evitar el engaño o para lograr artificiosamente cualquier fin) fue el destino de alguna dueña e infiero este hecho de mi propia experiencia: por lo tanto, como es tu hado hacerlo también, Apolo, sírvete de la dueña, dándola dinero, y de esta manera tendrás tu mujer. Así en esta última estrofa en la que el personaje de la dueña actúa de mediadora entre Apolo y Dafne se ve hasta que punto Quevedo ha deformado el mito original del dios del sol y de la ninfa para adaptarlo a su visión misógina de las mujeres de su época. Finalmente, cabe destacar las numerosas palabras que pertenecen al campo semántico del dinero en este poema: platero, paga, ahorrar, compralla, gastó, bolsa, dinero, dueña. Se puede argumentar que este soneto satírico constituye una crítica de la avaricia y la corrupción de las mujeres españoles de la época y, más generalmente, de la decadencia y corrupción de sus país por parte del poeta.
Intertextualidad
-Literaria: Garcilaso de la Vega, Soneto XIII. (Se trata el clímax del mito de Apolo y Dafne; momento en que Dafne se convierte en laurel. Se sigue el modelo clásico)
-Semiótica: Tiziano, Dánae recibiendo la lluvia de oro. (recoge dos elementos característicos del soneto: La lluvia de oro y la criada -que puede equipararse con la bolsa de dinero y la dueña respectivamente-)
.-Semiótica: Bernini, Apolo y Dafne (Refleja la deformación del poema representada en la escultura mediante la torsión de las figuras y el tratamiento de los paños)
-Literaria: Pierre de Ronsard, poeta francés del Renacimiento.
“Je voudrais bien richement jaunissant,
En pluie d’or[1] goutte à goutte descendre
Dans le giron de ma belle Cassandre,
Lorsqu'en ses yeux le somme va glissant;”
Notas Aclaratorias
(Extraídas de Crosby, J.O., Francisco de Quevedo. Poesía Varia, Cátedra, Madrid, 1982)
(*1) Bermejazo: aumentativo despectivo, que alude no sólo al color rubio del sol, sino también a Judas, «el peor de los hombres», que según la tradición tenía el pelo rubio rojizo («ni perro ni gato de aquel color», decía Quevedo aludiendo a los judíos y ladrones respectivamente); el otro elemento de este circunloquio es el adjetivo platero que alude al brillo del sol
(*2)Platero: nueva imagen visual, del brillo de la luz del sol.
La canalla: Según DRAE se define como gente baja, ruin. Esta imagen se puede contrastar con el tópico literario de mujer cómo rosa característico de la poesía amatoria. Este hecho acentúa la temática del poema.
(*3)se afufa: huye (voz muy vulgar).
(*4)El amorío más conocido de Marte, dios de la guerra, fue con Venus (lo relata Ovidio, Metamorfosis, lib. IV, vs. 171 y ss.); Quevedo lo actualiza mediante las imágenes de los confites, los pasteles y los azumbres (éstos fueron una medida líquida, pero la palabra se empleaba también para significar “mucha cantidad de vino”).
(*5)Para gozar a la ninfa Dánae. Júpiter se convirtió en una lluvia de oro, y ella consintió (Horacio, Odas, lib. 111, Oda XVI).
(*6)Las dueñas ahuyentaban a los enamorados pobres y procuraban a los ricos (véase el poema 123, vs. 45-56)
(*7)Estrella: corresponde al contexto del cielo, del sol y de los dioses; también se entiende en su acepción de «hado», «destino», manipulado por una dueña.
(*8)Febo: Apolo.
(*9)Sol: en el sentido mitológico, rey de las estrellas, que puede servirse de ellas; y en el figurado, oro (por su color amarillo).
(*10)sírvete de ella: (El poeta se burla de las dueñas como alcahuetas: el galán se servirá de ella como medianera o tercerona de sus amores. La idea del pago corresponde a los vs. 4, 6, 9 y 11)
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